Tepic, Nayarit; 2 de junio de 2026

La Universidad Autónoma de Nayarit (UAN) enfrenta uno de los momentos financieros más críticos de su historia. A pesar de los esfuerzos de la administración universitaria por presentar un panorama de estabilidad y disciplina presupuestal, la realidad muestra una institución que continúa operando bajo una fuerte presión económica derivada de una deuda fiscal que ya supera los 4 mil millones de pesos.

Aunque recientemente se logró avanzar en la reducción del adeudo con el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), este resultado no representa una solución definitiva a la crisis. El principal problema financiero de la máxima casa de estudios se concentra actualmente en los compromisos acumulados con el Servicio de Administración Tributaria (SAT), una deuda que sigue incrementándose debido a multas, actualizaciones y recargos.

La rectora Norma Liliana Galván Meza reconoció que la universidad no cuenta con la capacidad operativa ni financiera para detener el crecimiento de este pasivo. Según explicó, el aumento constante de la deuda no obedece a un gasto excesivo en la actualidad, sino a la carga histórica acumulada durante años y al impacto de las sanciones fiscales que continúan generándose.

Uno de los logros destacados por la administración universitaria fue la reducción de aproximadamente 240 millones de pesos en la deuda con el IMSS. Sin embargo, este avance tuvo un costo considerable para las finanzas institucionales, ya que la UAN debió destinar cerca de 97 millones de pesos en efectivo para cumplir con los acuerdos establecidos, recursos que pudieron haberse utilizado en infraestructura, equipamiento o programas académicos.

Mientras tanto, la incertidumbre persiste. La universidad continúa dependiendo de negociaciones con autoridades federales y de la voluntad política de diversos actores para encontrar una salida viable a una problemática que amenaza su estabilidad financiera a largo plazo. Con una deuda fiscal que sigue creciendo y sin una solución estructural a la vista, la UAN enfrenta el enorme desafío de garantizar su funcionamiento sin comprometer el futuro de miles de estudiantes y trabajadores.