San Pedro Lagunillas, Nayarit; 4 de abril de 2026

En San Pedro Lagunillas, el tiempo parece detenerse cada Viernes Santo. Las calles se transforman en escenarios vivos donde la fe, la historia y la tradición se entrelazan en una de las representaciones más profundas de la región: la Judea.

Desde temprana hora, familias enteras, visitantes y turistas llenaron cada rincón del pueblo para presenciar el viacrucis, en un ambiente de respeto y recogimiento. El silencio, por momentos, se imponía entre la multitud, solo interrumpido por el eco de los diálogos y el paso firme de quienes daban vida a los pasajes bíblicos.

La representación del Juicio y la Crucifixión de Jesús se convirtió, una vez más, en el momento más conmovedor de la jornada. Rostros atentos, miradas reflexivas y gestos de devoción acompañaron cada escena, recordando el profundo significado de esta tradición.

Este 2026 no fue un año cualquiera. La comunidad celebró la edición número 250 de la Judea, un legado que ha perdurado a lo largo de generaciones y que hoy sigue más vivo que nunca. Detrás de cada personaje, de cada vestuario y de cada escena, existe el trabajo colectivo de un pueblo que se organiza, que participa y que cree.

La Judea es más que una representación: es identidad, es memoria y es unión. Es el reflejo de un pueblo que honra sus raíces y que, año con año, reafirma su compromiso con sus tradiciones.

Autoridades municipales reconocieron el esfuerzo de todas y todos los participantes, así como del personal que hace posible cada detalle de esta celebración, destacando que San Pedro Lagunillas continúa siendo ejemplo de orgullo, historia y comunidad.