Tepic, Nayarit; 13 de marzo de 2026

Inverosímil que haya mexicanos que se burlen al no ser aprobada la reforma electoral; pero más, que algunos periodistas y comentarista lo hagan también yendo aún más allá al decir que fue un fracaso para la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, tal y como lo afirmaron Raymundo Riva Palacio y Leo Zuckerman en su programa de los miércoles, Tercer Grado, en la cadena Televisa.

Ambos periodistas coincidieron al señalar que el rechazo a la reforma electoral fue un fracaso para nuestra presidenta porque, según estos señores, los políticos tienen que dar resultados. Obviamente que se siente cierta insidia en este dicho debido a que omiten, tal vez a propósito, que hoy en día sí existe la separación de Poderes de la Unión y que ahora sí se hizo efectiva esta separación y no como antes en la era prianista cuando todo lo que dijera el presidente de la República en turno era palabra sagrada que tenía que ser considerada como tal so pena de ser pasado al ostracismo político aquel servidor público que se atreviera a disentir de lo que dijera el presidente en turno, por lo que tenían que levantar la mano para aprobar toda iniciativa, proyecto de ley o reforma constitucional que dijera ese presidente tomando todo esto como palabra divina, así fueran iniciativas en perjuicio de la Nación y, por ende, de sus habitantes.

Lo triste del caso es que ahora no nada más fueron los partidos de la oposición quienes votaron en contra de esta reforma electoral promovida por la Presidencia de la República, sino que también le dieron la espalda los partidos políticos que supuestamente son aliados del partido del que emergió CSP: Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).

Y he aquí el meollo del asunto: se supone que una alianza entre partidos políticos tiene que ser en forma parecida a un matrimonio y así estar en las buenas y en las malas y no nada más en momentos de beneficios tal y como lo dieron a conocer ahora, en su mayoría, el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde -dizque- Ecologista de México (PV); partidos que enseñaron el cobre absolutamente. Y no es que hayan cambiado, sino que simple y descaradamente se quitaron la máscara para darse a conocer tal y como son y lo han sido siempre: protegiendo sus intereses, privilegios y supervivencia antes que beneficiar al pueblo mexicano; tal y como ya quedó de manifiesto, al no tomar en cuenta que dicha reforma era más bien para reducir costos al erario y, desde luego, para que todos los diputados, así fueran 500, todos fueran en realidad representantes populares electos mediante el voto libre y directo del pueblo.

Un cuate llama por teléfono a su novia para decirle cuánto la quiere y que por ella sería capaz de atravesar montes y montañas infestadas de animales salvajes, atravesar arroyos, ríos y mares embravecidos así estuvieran llenos de pirañas, cocodrilos y tiburones, respectivamente; entonces la novia le pregunta si irá a verla en la noche, a lo que el cuate responde: este… si no llueve sí voy. Esto sería en cierta forma lo que pasó con PT y el PV que, al aliarse con morena afirmaron estar para sacar adelante la Cuarta Transformación (4T). Porque se entiende que una alianza política para ir con todo y contra todo para salir avante en todas las proposiciones en beneficio de la población en sí.

Sin embargo, quienes votaron en contra de esta reforma ya dieron a conocer su verdadera cara así como la pura protección de sus intereses y privilegios antes que nada, por lo que ahora le toca a Luisa María Alcalde Luján cortar por lo sano y desprenderse de esos partidos que se dicen aliados en el entendido de que una manzana podrida pudre todas las demás por más sanas que estén y, más le valdría a Morena desprenderse de una vez por todas; y más, porque varios de los fundadores de Morena se han visto desplazados por integrantes del PT y del PV, para ocupar cargos que honestamente les tendrían que tocar a estos fundadores que han sido desplazados, por lo que, el beneplácito que vendría al dejar a un lado a estos partidos convenencieros sería aplaudido tanto por el pueblo disconforme y por muchos de los verdaderos morenistas, en el entendido de que más vale solos que mal acompañados, porque con estos aliados, para qué se quieren adversarios.

Así que, más que un fracaso de CSP en realidad fue un triunfo al sacar al balcón a esos dizques aliados que en sí no lo son para nada, sino para velar únicamente por ellos mismos sin importarles el pueblo en absoluto y menos el país.

Sea pues. Vale.